Situación del Embargo Atunero

El problema de la pesqueria de atunes se origina debido a que una de las especies de delfines (la llamada "tornillo oriental" o "panza blanca" - Sterenella longirostris) viaja con las poblaciones de atunes, por los mismos mares y realizando los mismos recorridos migratorios. Esta característica particular provocó a partir de la década de los sesenta, que muchos mamíferos quedasen atrapados incidentalmente durante la pesca atunera en la zona Pacífico Oriental. 

Este hecho despertó la preocupación internacional por las poblaciones de delfines, de tal manera que se han venido trabajando en el desarrollo de nuevas tecnologías que evitasen esta pesca incidental. Posteriormente, se aprobó el Acta para la Protección de los Mamíferos Marinos por el Cámara de Representantes de EE.UU en 1972, reduciendo la mortalidad hasta 25 000 ejemplares para el año 1977. Sin embargo, a partir de 1980, la entrada en la pesquería de flotas cerqueras de otros países elevaron estas cifras a más de 100.000 mamíferos marinos (1986).

En ese sentido, en Abril de 1990, las tres empresas procesadoras de atún más importantes de los EE.UU. (Starkist, Bumble Bee y Vancamp Sea Food), presionadas por la opinión pública y por las organizaciones ecologista (en particular por el Earth Island Institute) anunciaron que no procesarían el atún proveniente de embarcaciones que pesquen delfines incidentalmente. Como resultado, se estableció la denominación de “atún dolphin safe” para aquel atún cuya pesca no había causado mortalidad incidental de mamíferos marinos.

En 1992, el Congreso americano promulgó la Dolphin Protection Consumer Information Act, que prohíbe cualquier tipo de comercialización en los EE.UU de todo aquel atún que no pudiera certificar los estándares dolphin safe. De esta manera, se establecieron embargos primarios y secundarios contra todos aquellos países que pescaban o procesaban atún en asociación con delfines. Sin duda el país que se vio más perjudicado con este embargo fue México, pero también otros países de América Latina como Colombia, Ecuador, Panamá o Venezuela sufrieron un embargo primario, en tanto que la Comunidad Europea, Costa Rica y Japón fueron objeto de un embargo secundario.

Hasta el embargo, en efecto, el 80 por ciento de la producción mexicana de atún se exportaba sobre todo hacia Estados Unidos, donde el atún mexicano tenía gran aceptación por su precio y su calidad, pero el embargo aplicado ocasionó el derrumbe de las exportaciones atuneras mexicanas. El gobierno de México tuvo que tomar medidas urgentes para salvar el sector y en el mismo mes del embargo, creando el Código de Ensenada, que sanciona con prisión a quien ignore las vedas y capture delfines por negligencia o de modo voluntario, fija límites a la mortalidad incidental de delfines durante la pesca atunera, apoya la investigación para encontrar métodos alternativos a la red de cerco e impone que a bordo de cada barco atunero viajen observadores para controlar las eventuales capturas involuntarias de delfines.

En 1995, a partir de la “Declaración de Panamá”, los gobiernos de países firmantes o no del "Acuerdo de La Jolla", firmado en 1992, comenzaron a negociar el Acuerdo sobre el Programa Internacional para la Conservación de los Delfines (PICD) , el cual regulaba la pesquería de cerco de atún en asociación con delfines en el OPO.

En agosto de 1997, mediante la Ley del Programa Internacional para la Conservación del Delfín (International Dolphin Conservation Program Act) el gobierno de Estados Unidos de América efectúa una enmienda a la ley de 1990 modificando los estándares de etiquetado y la definición de "Dolphin Safe” la cual permitía las capturas de atún con redes de cerco siempre y cuando ningún delfín fuese muerto. Esta ley reconocía la necesidad de llevar a cabo un estudio científico que determinara el impacto de la pesquería de cerco sobre las poblaciones de delfines.

El 15 Mayo de 1998, en Washington, el PICD quedó abierto a la firma de los estados ribereños del Área del Acuerdo y de los Estados u organizaciones miembros de la CIAT. Entre los objetivos del Acuerdo, se acordó reducir progresivamente la mortalidad incidental de delfines en la pesquería de atún con red de cerco a niveles cercanos a cero, estableciendo límites anuales. También se propuso buscar métodos ambientalmente adecuados para capturar atunes de aleta amarilla grandes no asociados con delfines, y asegurar una explotación sostenible del atún en el área del Acuerdo, que no perjudique a otros recursos marinos vivos relacionados con esta pesquería.

En febrero de 1999 entra en vigor el Acuerdo sobre el Programa Internacional para la Conservación del Delfín (APICD) , tratado multilateral y legalmente vinculante, operado a través de la CIAT. Este Acuerdo se establece como sucesor del Acuerdo para la Conservación de Delfines de 1992 (el Acuerdo de La Jolla).

En el marco de la 5º Reunión de las Partes de APICD, celebrada en junio de 2001 en El Salvador; se aprueba el nuevo sistema de certificación y la etiqueta denominada "Atún Dolphin Safe APICD", la cual se basa en un programa regional de protección al delfín en el OPO, el cual promueve la pesca de atún asociada con delfines bajo rigurosas medidas de protección. Este etiquetado Atún Dolphin Safe APICD fue desarrollado en virtud de la prohibición del gobierno de los Estados Unidos de América para emplear la etiqueta "dolphin safe" al producto que se captura en asociación con delfines.

En diciembre de 2002, el Secretario de Comercio de EE.UU., luego que el Servicio Nacional de Pesquerías Marinas de la NOAA (National Marine Fisheries Service-NMFS) presentara evidencia científica que señalaba que el encierro de los delfines durante las maniobras de pesca y su posterior liberación no generaban un impacto adverso significativo en estas poblaciones, anunció la modificación de la definición del etiquetado “dolphin safe” lo que permitió la apertura de las importaciones de atún aleta amarilla a dicho mercado.

La aplicación de la decisión tomada por el Secretario de Comercio de EE.UU. fue suspendida por el Noveno Circuito del Norte de California tras ser concedido un amparo (Preliminary Injunction), al grupo ecologista Earth Island Institute (EII) y otras organizaciones ambientalistas en abril de 2003.

En el año 2004, diversas organizaciones ambientalistas apelaron la decisión del Departamento de Comercio por considerar que se relajaban los estándares de la Ley de Protección de Mamíferos Marinos y el 9 de agosto de ese año, el Juez Thelton Henderson de la Corte de San Francisco sentencia a favor del anterior embargo atunero, lo que causo cuantiosas pérdidas a la industria atunera de América Latina y el Caribe.

Ante esta situación, los países afectados han venido trabajando arduamente por lograr el reconocimiento de la etiqueta Atún Dolphin Safe APICD por tratarse de una certificación que vela por la sostenibilidad de los recursos marinos y la pesca del atún , a diferencia de la etiqueta otorgada por la EII, la cual pasó a ser el requisito primordial para ingresar al mercado norteamericano, la cual promueve la pesca del atún a través de lances sobre objetos flotantes y sobre brisas , generando la captura de atunes juveniles e inmaduros y afectando directamente el ecosistema.

Como resultado de los esfuerzos realizados por dar a conocer la certificación Atún Dolphin Safe APICD, esta recibió en el marco del 33º período de sesiones de la Conferencia General de la FAO la medalla "Margarita Lizárraga" 2004-2005, como distinción por los logros significativos en la reducción progresiva de la mortalidad incidental de delfines durante las actividades de pesca del atún y en la promoción de una pesca sustentable de dicho producto, habiéndose logrado una disminución en la captura incidental de delfines en más de un 98% a partir de la implementación del citado Acuerdo. Asimismo, esta certificación cuenta con el apoyo de diversas Organizaciones de como The Ocean Conservancy, World Wildlife Fund, National Wildlife Federation, Greenpeace and the Environmental Defense Fund.

En el año 2005, mediante la Resolución Nº 230-CM-2005, la XVII Conferencia de Ministros expresó su apoyo a la etiqueta Atún Dolphin Safe APICD como garantía de una pesca sostenible que protege a los delfines y ecosistemas marinos en su conjunto, y a su vez, rechazó la decisión de la corte norteamericana de primera instancia que sentenció contra de la etiqueta Atún Dolphin Safe APICD, violentando la cooperación internacional para proteger y conservar el medio ambiente y marino. Así mismo, se instó al Gobierno de los EE.UU. a continuar efectuando las acciones que conduzcan al pronto levantamiento del embargo atunero.

En el mes de junio del 2005 se recibió de EUA la determinación positiva para exportar atún del 2005 al 2010. Esto administrativamente significa el levantamiento del embargo atunero, no obstante, actualmente prevalece en la legislación norteamericana la definición del etiquetado "dolphin safe", como el atún que se capturó sin asociación con delfines.

La XVIII Conferencia de Ministros, mediante Resolución Nº 249-CM-2006, Difusión de la etiqueta Atún Dolphin Safe APICD, urgió a la administración de los EE.UU. que de a conocer de manera pública y efectiva, ante las entidades privadas de ese país relevantes en la comercialización del atún, la posición oficial de su gobierno a este respecto, instando a que los EE.UU. cumpla con sus obligaciones adquiridas en el marco del APICD.

En la 16º Reunión de las Partes del Acuerdo sobre el Programa Internacional para la Conservación de los Delfines (APICD) realizada el 3 de Noviembre del 2006 en California, Estados Unidos, y donde participaron delegaciones de países como Estados Unidos, la Unión Europea, Panamá, Nicaragua, El Salvador, México, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Vanuatu y Venezuela, se afirmo que la flota atunera que opera en el Océano Pacífico Oriental al amparo del APICD ha mantenido los excelentes resultados del programa y prácticamente se ha logrado alcanzar el cero estadístico en la captura incidental de delfines en la pesquería del atún

Luego de realizadas diversas gestiones ante las instancias del gobierno de los Estados Unidos de América, la IX Corte del Circuito de Apelaciones de EE.UU. rechazó, el 27 de Abril de 2007, la apelación interpuesta por la Administración de este Gobierno ante la sentencia de la Corte de San Francisco de 2004, alegando que la apelación había sido rechazada por existir indicios que la decisión de la Secretaría de la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica del Departamento de Comercio de los Estados Unidos de América) tomada en el año 2002 había sido influenciada indebidamente por factores políticos de parte del Departamento de Estado de EE.UU. y no obedecía a factores científicos que probarán la adecuada protección a los delfines y otras especies, poniendo nuevamente en vigencia el embargo atunero sobre países importadores, más aun, bajo la luz de los logros alcanzados por la etiqueta Atún Dolphin Safe APICD.

Durante el 2007, el mercado mundial del atún se caracterizó por la disminución de las capturas. La razón principal de la disminución fue el aumento del precio del combustible, que determinó condiciones antieconómicas para los largos viajes de pesca de la flota atunera mundial. Los precios del atún subieron en todos los mercados principales, determinando precios exorbitantes para el atún en conserva por primera vez en veinte años. Aunque las perspectivas para la demanda de importaciones sigan siendo favorables en todos los mercados principales, si los precios siguieran aumentando podrían ahuyentar a los consumidores en los próximos años.

El 2 de agosto de 2007 se venció el plazo para apelar esta sentencia ante la Corte Suprema, imperando de esta manera la sentencia de la Corte del Juez Henderson de California.

Es importante mencionar que se ha logrado una reducción en la mortalidad por lance como resultado de acciones por parte de los pescadores para controlar mejor los factores que causan la mortalidad incidental de delfines. Indicativos de este esfuerzo son el número de lances sin mortalidades, que en 1986 fue 38% y en 2008 92%, y el número de delfines que permanecen en la red después del retroceso, que ha disminuido de un promedio de 6,0 en 1986 a 0,1 en 2008. Asimismo, se estableció el Sistema de Seguimiento de Atún, mediante el cual se da seguimiento al atún desde el momento de captura hasta el momento de descarga. El Atún capturado en lances en los que no murió ni fue gravemente herido ningún delfín es designado "dolphin-safe."

La XIX Conferencia de Ministros de OLDEPESCA, mediante la Resolución Nº 264-CM-2008 y la adopción de la Posición frente al embargo atunero y las subsecuentes barreras a la comercialización del atun del OPO, expresó su desacuerdo ante el embargo atunero de facto impuesto a los países de la región el cual causó grandes pérdidas económicas, así como pérdidas de empleo en el sector pesquero y afectado gravemente a la flota comercial de los países latinoamericanos, sin que medie justificación legítima de orden ambiental.

Asimismo, en la XX Conferencia de Ministros de OLDEPESCA, mediante la Resolución Nº 284-CM-2009, resolvió instar al gobierno de los EEUU a cumplir con sus compromisos internacionales establecidos en el PICD y unirse al resto de países de la región en los esfuerzos que realizan por la conservación de los recursos pesqueros y sus ecosistemas. Asimismo se reiteró el apoyo a la mejora y ampliación de la difusión del sello APICD y se encargó a la Dirección Ejecutiva colaborar con esta tarea.

En ese sentido, la Dirección Ejecutiva ha realizado el Primer Informe de Seguimiento del Ecoetiquetado APICD Dolphin Safe. Este informe es el primero de una serie de informes que seran publicados en este espacio con el objetivo de poder informar a los interesados sobre los resultados de dicha ecoetiqueta sobre la pesca incidental de delfines en las pesquerías de atún. 

En conclusión, se puede decir que se han realizando avances para lograr una explotación sostenible del atún que no comprometa sus poblaciones futuras y que no afecte a las poblaciones de otros mamíferos, como los delfines, los cuales tienen una tasa de recuperación muy lenta. Por tanto, las razones para usar una barrera comercial encubierta como una medida ecológica queda sin mayor sustento, mas aún cuando los resultados muestran que las pesquerías de atún en la regón no comprometen a las poblaciones de delfines.  

 

 

Reuniones

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