COMERCIO PESQUERO
El comercio pesquero ha evolucionado sustantivamente en las últimas décadas, al punto que, más allá, de su contribución al crecimiento de la actividad económica, al empleo y a la generación de divisas, lo encontramos desempeñando una función de suma importancia en el reforzamiento de la seguridad alimentaria, contribuyendo a la satisfacción de la demanda por nutrientes en todo el mundo. El pescado y los productos pesqueros son objeto de una intensa actividad comercial, ya que más del 37 % (equivalente en peso vivo) de la producción total se incorpora al mercado internacional en forma de diversos productos para el consumo humano y el consumo animal. El valor de las exportaciones mundiales borde cifras cercanas a los 9 mil millones de dólares anuales.
Es importante destacar que en ese flujo comercial global, además de China, otros países en desarrollo desempeñan también un papel protagónico en la industria pesquera. Según información de la FAO, en 2006, el 79 % de la producción pesquera mundial tuvo su origen en los países en desarrollo, cuyas exportaciones constituyeron el 49 % (42 500 millones de USD) de las exportaciones mundiales de pescado y productos pesqueros en términos de valor, y el 59 % (31,6 millones de toneladas equivalente en peso vivo) en términos de cantidad.
En la actualidad, se reconocen un conjunto de problemas que en diversa medida e intensidad afectan el flujo de comercio, algunos de los cuales, tal vez los más importantes, son los siguientes:
- La introducción de normas sobre inocuidad y calidad alimentarias, salud
animal, sostenibilidad medioambiental y fines sociales;
- Los conflictos comerciales relativos a las exportaciones de algunas especies como camarón y salmón;
- La adopción de las ecoetiquetas;
- La certificación de la acuicultura en general;
- Las negociaciones multilaterales sobre comercio en la OMC;
- La ampliación de las áreas comerciales regionales y los acuerdos regionales y bilaterales sobre comercio;
- El calentamiento global y sus consecuencias en el sector pesquero;
- El aumento de los precios de la energía y sus impactos en la pesca;
- El incremento de los precios de los productos en general y de los alimentos en particular.
Todo ello, para una región exportadora neta de productos pesqueros, como lo es la nuestra, incrementa las responsabilidades de nuestras administraciones pesqueras y exige la adopción de perspectivas integradas, que permitan un flujo comercial ágil y beneficioso para nuestras economías.
Un tema de especialísima importancia para la región es el de las subvenciones a la pesca que se manejan en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC), a través del Grupo de Negociaciones sobre las Normas. Este Grupo ha venido realizando avances en la creación de las disciplinas de la OMC con respecto a las subvenciones a la pesca, a tal efecto y luego de un prolongado proceso, el Presidente del Grupo distribuyó una “hoja de ruta” sobre las subvenciones a la pesca, como documento guía para los debates, con el fin de que las delegaciones lleguen a un acuerdo general para el ordenamiento de su comercio pesquero.
En la actualidad, el panorama de estas negociaciones se puede ver con claridad. Varios participantes han indicado su deseo de presentar nuevas propuestas basadas en textos que ofrecerían nuevos enfoques sobre las disciplinas de las subvenciones a la pesca, y quizás incluso otras estructuras fundamentalmente diferentes para esas disciplinas. El Presidente se ha comprometido a examinar a fondo esas propuestas y ha manifestado que aún no se puede pensar en la elaboración de un segundo texto por considerar que no existen las condiciones para abandonar el enfoque de acumulación progresiva de propuestas e iniciativas que se ha adoptado en la esfera de las negociaciones.
Los ecoetiquetados, otro tema de importancia para nuestros países, son una iniciativa internacional que nace con el interés de los consumidores por problemas sociales y ambientales que ocasionan la elaboración de ciertos productos. En el ámbito de la pesca, al igual que en otras industrias, se han venido estableciendo ecoetiquetados cuya implementación genera diversos problemas, y que en última instancia se constituyen en barreras al comercio.
Con la finalidad de evitar una proliferación de ecoetiquetas, que tengan un mismo objetivo, pero que obedezcan a diferentes principios y que puedan confundir al consumidor y a la imposición de barreras comerciales, la FAO empezó a trabajar en la elaboración de directrices para los etiquetados de productos pesqueros. En este sentido dicha organización ha venido trabajando en evaluar la conformidad de los sistemas de certificación y ecoetiquetados Asimismo, se están haciendo esfuerzos en la armonización de la Directrices para la certificación de productos provenientes de la captura marina y continental, así como los obtenidos de la acuicultura. Por último, como un trabajo de prevención, la FAO viene trabajando en la elaboración de un anteproyecto de Directrices para la evaluación de la pesca en situaciones de escasez de datos.
Las crisis financieras globales pueden tener – como de hecho ya se ha producido - una gran incidencia en la actividad pesquera y acuícola regional, principalmente por su alta vulnerabilidad al encontrarse aún bajo un modelo primario de exportación en base a materias primas y productos semi-elaborados, cuyas fluctuaciones de precios en los mercados internacionales incidirían negativamente en el proceso de producción y por ende en la rentabilidad de las empresas, con evidentes efectos sociales.
En el comercio internacional son cada vez mayores las exigencias de inocuidad, calidad y seguridad alimentaria para los productos pesqueros y acuícolas, los que a su vez, constituyen una proporción considerable de la canasta de exportaciones de muchos países de América Latina y el Caribe y en algunos también son una importante fuente de ingresos públicos. En este sentido OLDEPESCA ha gestionado el proyecto “Fomento de sistemas de calidad, sanidad e inocuidad para la comercialización de los productos provenientes de la pesca en pequeña escala” presentado al Fondo Común de Productos Básicos (FCPB), aprobado en la XII Sesión del Subcomité de Comercio Pesquero de la FAO.
Un elemento adicional a tener en cuenta para comprender el tema del comercio pesquero, es la actividad de la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES), que se ha expandido drásticamente desde su creación. Hoy, CITES incluye en sus apéndices especies marinas de alto valor comercial y en algunos caso, esa actividad, se está constituyendo en una barrera comercial
Para los próximos años, región tiene serios desafíos en el campo del comercio pesquero, de manera tal de hacer de este una herramienta efectiva en la generación de empleo, divisas y en la lucha contra el hambre y la desnutrición. El contexto, como se aprecia es complejo sin embargo es a la par, un terreno apto para ejercer una profunda y beneficiosa acción de cooperación horizontal, en aquellos temas que se han identificado como de más alta prioridad. En este sentido, se propone a la Conferencia de Ministros adoptar decisiones encaminadas a:
a) Dar seguimiento a la evolución de las negociaciones sobre subvenciones pesqueras en la OMC y otros foros internacionales y crear en el marco de la Organización, un mecanismo adecuado para promover el acercamiento de posiciones regionales.
b) Continuar su tarea de estudio y seguimiento de los temas relacionados con los ecoetiquetados, CITES, la trazabilidad y otros relativos al comercio pesquero.
c) Apoyar la implementación del proyecto “Fomento de sistemas de calidad, sanidad e inocuidad para la comercialización de los productos provenientes de la pesca en pequeña escala” presentado al Fondo Común de Productos Básicos (FCPB).
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