ORDENAMIENTO PESQUERO
El ordenamiento pesquero es un tema importantísimo en la estrategia institucional de ordenamiento de la zona costera, donde también se debate la cada vez más compleja problemática de los humedales (estuarios, playas, marismas, manglares, etc.) y su permanencia como ecosistemas clave para la reproducción y crianza de muchas especies acuáticas de la costa marina.
Es interesante reflexionar un poco sobre la ingente (y urgente) necesidad de alcanzar un verdadero ordenamiento pesquero en esta actividad económica, que aún sigue pendiente, y que se ha convertido en un muro, hasta ahora insalvable, para el diseño y aplicación de una estrategia y un programa de ordenación que al menos frene el deterioro de los recursos y saque a la actividad de la situación tan crítica en que se encuentra.
Los principales problemas de la pesca son básicamente tres: a) la sobreexplotación de los recursos, b) la sobrecapitalización de la actividad y c) el conflicto social. Todos ellos se derivan, en su mayor parte, de la aplicación de un excesivo esfuerzo pesquero. El papel del ordenamiento es mantener este esfuerzo en un nivel que evite la sobreexplotación y no se dañe el recurso; que no resulte en problemas económicos (la sobrecapitalización y otros), y, finalmente, que evite los conflictos entre productores. Pero se debe también evitar el uso de sistemas de pesca nocivos para otras especies y el lecho marino. Se ordena entonces: cuánto se pesca, por cuántos, cómo y dónde.
El esfuerzo pesquero proviene no sólo de los pescadores legalmente reconocidos, sino también de los ilegales. Así, en cuanto a los primeros, habrá que regular su número y, de los segundos, evitar su operación. Y en estas dos grandes acciones radica la dificultad y el fondo del problema.



.jpg)