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ORDENAMIENTO PESQUERO

Las capturas marinas, a nivel global, registran desde hace una década, una tendencia estacionaria que podría estar revelando el agotamiento del capital natural de los océanos constituido por las diferentes poblaciones de peces y otras especies. De acuerdo con información de la FAO, la mayor parte de las poblaciones de peces marinos en el mundo, se encuentra en condición de plena explotación y sobreexplotación. Esto hace que la actividad pesquera esté alcanzando niveles de rendimiento por debajo del óptimo económico .

Algunos expertos han señalado al respecto que mediante la aplicación de adecuadas medidas de ordenamiento, se podrían conseguir los actuales niveles de captura, con solo la mitad del esfuerzo de pesca, lo que revela un exceso de capacidad en la flota mundial. Conviene, sin embargo anotar que ello no significa que todos los países tengan una sobrecapacidad pues, es sabido que ella se concentra en algunas pocas flotas y pesquerías determinadas. Lo evidente es que se requiere una actividad más intensa de ordenamiento pesquero, capaz de revertir este proceso de empobrecimiento de los océanos.

En la región de América Latina y el Caribe, resulta imprescindible reforzar la acción de ordenamiento pesquero ya emprendida por todos nuestros países, como una vía para hacer realidad las aspiraciones de desarrollo sostenible de la actividad pesquera. Esa acción pasa primero y necesariamente, por la comprensión cabal de las responsabilidades que compete desarrollar a las administraciones pesqueras. En este apartado, se sugieren algunos principios esenciales que deberían tenerse en cuenta para la formulación y ejecución de una política eficiente de ordenamiento pesquero.

i) El recurso, conformado por las diversas poblaciones de especies marinas, es finito.
ii) El límite de la producción pesquera es una función de la producción biológica, la que a su vez depende de las condiciones del medio ambiente.
iii) La demanda ejerce una presión permanente sobre las poblaciones de peces, y entra en conflicto con los objetivos de ordenación de mantener bajos los niveles de explotación.
iv) El rápido avance tecnológico, eleva las tasas de extracción, más allá de los rendimientos de la biomasa.
v) No existe simultaneidad entre los propósitos de lograr el máximo rendimiento en pesquerías multiespecíficas.
vi) La vigencia de principio de incertidumbre no facilita un adecuado proceso de decisiones por parte de las administraciones pesqueras.
vii) Las percepciones de propiedad sobre los recursos generan un impacto en la utilización responsable de los recursos.

La consideración de estos principios demanda un conjunto de acciones que deberán ponerse en práctica, desde una óptica nacional, la que deberá ser complementada con un componente de cooperación regional que supla las necesidades del ordenamiento integral. Debe tenerse en cuenta, al efecto, el disímil desarrollo pesquero de los países de la región, la presencia de stocks compartidos y especies migratorias, la vigencia de instrumentos internacionales y sus exigencias, muchas veces más allá de nuestras posibilidades y otros factores que concurren a la justificación plena de la concertación y la cooperación regional.

La tarea que debe hacerse en este ámbito de la ordenación pesquera es amplia e incluye actividades de estimación de rendimientos potenciales de las especies pesqueras, desarrollo de las capacidades de generación de información sobre poblaciones, identificación y evaluación de impactos ambientales, controles sobre el esfuerzo de pesca (lo que incluye el control y eliminación de la pesca ilegal), implementación urgente del enfoque de ecosistemas, garantizar una adecuada planificación de la pesca y su inclusión en la política nacional de desarrollo, incorporar sistemas de derecho y acceso a la pesca apropiados y eficientes; y, finalmente, asegurar que la ordenación responda a un proceso de consultas con los agente interesados (pescadores, empresarios, etc.)

Resta ahora definir el rol de la cooperación y, como queda evidenciado, es un rol de considerable importancia. Actualmente, rigen la actividad pesquera un conjunto de instrumentos que componen lo que podría llamarse el código pesquero internacional que, con la Convención del Mar a la cabeza, legisla sobre prácticamente todos los aspectos de la pesquería en el mundo. Este cuerpo legal, posee la singular característica de ser altamente dinámico y nuevos instrumentos se van incorporando como respuesta a la evolución de la compleja temática pesquera.

El ámbito del ordenamiento pesquero es pues amplísimo y nuestros países deberían estar preparados para abordar cada una de sus facetas con la eficiencia apropiada, con miras a desarrollar una pesca sostenible. Esa responsabilidad demanda, es cierto, recursos que en no pocos casos se encuentran más allá de las posibilidades nacionales, por lo que se hace necesaria un acción complementaria en base a la cooperación regional, que permita optimizar el uso de las fortalezas que tiene la región en este campo. Tales fortalezas se encuentran en:

Una capacidad científica, en términos de infraestructura y personal altamente calificado
Diversos países de la región cuentan con institutos de investigación de alta calificación técnica y científica con plantillas de expertos de gran nivel profesional, asimismo, existe una adecuada disponibilidad de embarcaciones de investigación pesquera equipados con tecnología de punta

Medios de comunicación apropiados que facilitan la transferencia de conocimientos científicos
En la región se ha desarrollado un sólido vínculo de cooperación a través de un permanente intercambio de científicos, encuentros, seminarios, talleres y otras formas de comunicación, que facilitan el proceso de transferencia de conocimientos y experiencias

Posibilidades de decisión política al más alto nivel
La región posee mecanismos de encuentro al más alto nivel (Ministros de pesca, directores de pesca, etc.) a través de los cuales es posible consensuar líneas de trabajo común y acercar posiciones en el tratamiento de temas específicos.

Experiencia en la cooperación científica pesquera
Existe una amplia data de antecedentes sobre proyectos regionales, subregionales y bilaterales de cooperación científica en el ámbito de la pesca, como garantía de un ejercicio productivo de trabajo conjunto.

Capacidad de concertación
La región ha demostrado su capacidad para conciliar posiciones que luego son elevadas, en forma conjunta, a foros internacionales.
 

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